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jueves, 21 de julio de 2016

Significado del nombre "Alboka"


Albokaz emeretzigarren mendearen hondarreetatik honantz dut informazioa. Alboka tradizionalaren gainbehera gertatu zen garai horretan. Eskusoinua agertzeak batetik, eta hogeigarren mendearen aro berriak orokorrean, baztertu egin zuten alboka. Aurretik, zalantzarik ez, izango zuen onarpen handiagoko sasoia. Aipatutako garaian, Gorbeialdean jo izan da. Bizkaiko Arratiako herrietan eta inguruetakoetan, eta Arabako Gorbeialde zabaleko herri batzuetan. Baita Aitzgorriren bi altzotan ere. Lehenago, Aralar, Urbasa eta Pagoetan.
Alboka (edo albokak, pluralean) aerofono motako soinu-tresna dugu. Aerofonoetan, mihiaren dar-dar bizkorraren eraginez soinua ematen duten taldekoa da. Horien artean, mihia -edo fitaren zati dardaratsua-, bakarra edo bikoitza izan daiteke. Alboka mihi bakarreko taldekoa dugu, alegia, klarinetearena –bikoitza, oboearena izango litzateke, dultzaina legez-. Fita eta hodi bi dituelako, klarinete bikoitza deitzen diogu.





El nombre de Alboka procede del término árabe al-buk (trompeta) y fue un instrumento muy popular tanto en Europa, África y parte de Asia. Es difícil saber cuándo se introdujo el instrumento en Euskal Herria pero los primeros documentos hacen referencia al año 1443 en Arrasate (Gipuzkoa)
La alboka es un instrumento de música. Puede estar formado por dos cuernos de novillo de entre 2 y 3 años, el cuerpo de madera y dos tubos que pueden ser de diversos materiales (en la versión vizcaína) o por un solo cuerno o “adar handi” y cuerpo y boca de madera en una sola pieza y los dos tubos (versión guipuzcoana). Por último, dispone de dos fitak de lengüeta simple de caña, que se encargan de crear el sonido.
Su sonido es similar al de la gaita y, al igual que ella, el sonido no es interrumpido. El método utilizado para tocar es el de la insuflación continua y para ello se utiliza la respitación circular, con esta técnica se consigue respirar sin dejar de tocar.


miércoles, 1 de junio de 2016

Amor a primera vista

 El Alboka abrió sus puertas en 1978 como bar de ambiente. Pero en el 87 se reinventó apostando por crear una atmósfera relajada, de charla y cultureta. Para conseguirlo: exposiciones, conciertos acústicos y un veto declarado a la música comercial.







Al entrar os encontraréis una barra en L de madera acabada en líneas curvas. Un suelo de ladrillos y baldosas rojo añejo. Un espacio en alto con cuatro mesitas redondas delimitado por una barandilla ornamental. Un perchero de pie propio de una casa antigua. Un discreto rincón con un sofá de cuero recogiendo la esquina del local. Una escalera de caracol, también de madera. Exposiciones varias dando vida a las paredes junto a carteles que anuncian la agenda de la ciudad. Estrechas mesas blancas de mármol sobre pies de máquinas de coser...

El Alboka, ese clásico "where everybody knows your name"


 Sentirse persona antes que cliente en la barra de un bar es un motivo por el que inclinarte por determinados locales. Porque el café sabe más rico cuando te lo sirven sin preguntarte cómo lo quieres, y porque es más agradable beber cerveza cuando el número de vasos va creciendo proporcionalmente al número de interlocutores. Hay muchos aspectos en juego a la hora de valorar qué bares frecuentar. Algunos de ellos podrían ser el tipo de gente que lo alterna, la música o la decoración. Pero, el que te saluden por tu nombre de pila según cruzas la puerta debe de ser uno de peso. Porque en el Alboka nunca han dejado de hacerlo, y treinta años después de su apertura, las generaciones que eran jóvenes cuando se servían las primeras cañas siguen acudiendo a tomárselas allí. Claro que también hay otros.